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16-12-2015

RESERVA PROVINCIAL PUNTA TOMBO

Las tierras que hoy conforman la Reserva pertenecían a la Estancia La Perla, y fueron donadas por Luis y Francisco La Regina. En el año 1972, por el Decreto Provincial Nº 2.870 se comenzó a manejar este sitio como ámbito natural y turístico, siendo definitivamente consolidado como Reserva, por el Decreto Nº 1.222 del año 1979. Abarca una superficie de 210 ha administradas por la Dirección de Conservación de Áreas Naturales, Organismo Provincial de Turismo (NATURATUR) para proteger una de las colonias de aves marinas más diversas de la Argentina y la mayor colonia continental del Pingüino de Magallanes, con casi medio millón de individuos. Ubicación: Ubicada en el centro-este de la Provincia de Chubut, sobre el Océano Atlántico, Dpto. Florentino Ameghino, a 120 km de la ciudad de Trelew y 181 km de Puerto Madryn. Descripción general: Punta Tombo es, sin lugar a dudas, uno de los lugares del litoral patagónico más famoso y visitado. Miles de turistas de todo el mundo se dan cita en el lugar para maravillarse frente a uno de los más fascinantes espectáculos de la naturaleza argentina: la mayor colonia continental de Pingüinos de Magallanes, con cerca de medio millón de individuos. El paisaje es árido y desolado, como en toda la Estepa Patagónica, pero a medida que nos acercamos a la Punta notamos una actividad faunística sorprendente. Un macizo rocoso que se interna en el mar, de 3,1 kilómetros de largo por 600 metros de ancho, cubierto por arenas, arcillas, predregullo y rodeado de amplias playas arenosas, alberga la mayor concentración de aves marinas de todo el litoral patagónico. La zona de cría de los Pingüinos se halla concentrada en los terrenos arenosos ubicados en la base de la Punta. El suelo se halla prácticamente "minado" de cuevas, donde los pingüinos ponen sus huevos y crían los pichones. Una febril actividad domina la colonia: mientras algunos pingüinos excavan sus cuevas y otros se pelean defendiendo su territorio, un continuo rumor de rebuznos (la voz de los pingüinos) domina el ambiente. Pueden verse a grupitos de pingüinos, que desde las playas se internan en la colonia: están exhaustos luego de pasar varios días en el mar, consiguiendo alimento para sus pichones. En el mismo momento se ve partir a otro grupito rumbo al mar, luego de relevar a su pareja, ya que tanto el macho como la hembra comparten el cuidado por sus crías. Punta Tombo también es un paraíso para otras aves marinas, que la han elegido como lugar de nidificación. Las Gaviotas Cocineras, están instaladas en las cercanías de las pingüineras, mientras que sobre un afloramiento rocoso se ubica la colonia de Gaviotas Grises o Australes. Las Skúas o Salteadores tienen sus nidos diseminados por toda la Punta. Dos especies de Cormoranes, el Real y el de Cuello Negro o Roquero, ocupan un amplio sector fácilmente reconocible por estar cubierto de sus excrementos de llamativo color blanco. Patos Vapor y dos especies de Ostreros, también nidifican en el sitio. Otras aves marinas usan o visitan el área aunque no necesariamente para la reproducción, tales como las Palomas Antárticas, varias especies de Gaviotines y Petreles Gigantes. El Islote Chato, situado al norte de la Punta, ofrece un inmejorable sitio de descanso y socialización para cientos de Lobos Marinos. También en las aguas vecinas se pueden observar Ballenas Francas, Delfines y Orcas. Asociados a los ambientes terrestres de la Estepa Patagónica están presentes Martinetas, Ñandúes, Zorros Grises, Peludos, Maras, confiadas manadas de Guanacos, Zorrinos, Gatos de los Pajonales y Hurones. Tal como lo indica la diversidad y abundancia de fauna silvestre, tanto marina como terrestre, Punta Tombo es un sitio clave para muchas especies, como así también uno de los más valiosos puntos turísticos de la Argentina, siendo visitado anualmente por 40.000 personas. Esto se debe a que la mayoría de la fauna que habita Punta Tombo, tal como ocurre en las famosas Islas Galápagos, de Ecuador, no se asusta ante la presencia de humanos, lo que le brinda al visitante una vivencia que no puede experimentarse en otros ambientes naturales. Bioma: Litoral Atlántico Patagónico y Estepa Patagónica. Flora: La escasez de agua, las bajas temperaturas, el efecto desecante de los vientos del oeste y la pobreza general de los suelos arenosos y pedregosos, con escasa materia orgánica, condicionan la vida vegetal. Este ambiente hostil determina el paisaje característico de toda la Estepa Patagónica: una vegetación escasa, esparcida, baja y compacta, que deja una gran parte del suelo desnudo. La mayoría de las especies poseen hojas pequeñas y cubiertas con una cutícula gruesa, características que les permiten atenuar el proceso de evaporación. Asimismo, para protegerse de los herbívoros, se cubren de numerosas espinas, sus hojas son duras y están impregnadas de sustancias que les dan un sabor desagradable. La forma predominante de los vegetales de la estepa es la de cojines hemisféricos más o menos compactos, esparcidos en el terreno. De esta manera ofrecen menos resistencia a los vientos y conservan mejor el calor y la humedad. Las mesetas, planicies y serranías están pobladas por el Quilembai, el Colapiche y el Coirón Amargo. El Quilembai domina el paisaje, y se destaca por sus matas redondeadas y hojas duras que terminan en una espina, cubriéndose de llamativas flores amarillas en verano. El Colapiche, arbusto enano, debe su nombre a sus breves ramitas densamente cubiertas de minúsculas hojas, que recuerda a la cola de un Piche o Peludo. Entre las matas de estas dos especies se hallan los penachos amarillos del Coirón, uno de los pocos pastos de la estepa. Cerca de las costas marinas, donde hay mayor humedad, el terreno se cubre de abundante vegetación, formando un continuo manto. Allí aparecen arbustos de mayor porte como el Molle, el Algarrobo Patagónico, la Mata Laguna, el Calafate y la Verbena, de hermosas flores lilas. Los cañadones y valles que permanecen anegados sostienen una vegetación diferente, de un verde intenso, llamados localmente "mallines" o "vegas". El Junquillo y el Pasto Salado son comunes en estos ambientes. En los terrenos próximos al mar, se encuentran bajos con suelos salobres, testigos de prehistóricas ingresiones marinas. Sólo pueden vivir allí vegetales tolerantes a la alta salinidad, como el Jume, la Zampa y la Vidriera. Fauna: Sin duda, el habitante más conocido y la principal atracción de Punta Tombo es el Pingüino de Magallanes. Esta ave marina, que permanece la mayor parte del año en alta mar, llega a nuestras costas solamente para reproducirse. El período de mayor afluencia de individuos abarca desde fines de setiembre hasta fines de marzo. Una vez que las parejas se han formado, se dedican a reacondicionar los nidos utilizados el año anterior. Estos son en su mayoría cuevas excavadas por ellos mismos, aunque algunos prefieren aprovechar las cavidades naturales que existen entre las raíces de los arbustos. Las cuevas se encuentran en mayor densidad cerca de la costa, donde el suelo es más blando y fácil de excavar. A principios de octubre la hembra pone generalmente dos huevos, que tardan unos 40 días en eclosionar, pero a menudo logra sobrevivir solo un pichón. Las crías nacen recubiertas de plumón, el que pierden en febrero, cuando adquieren su plumaje juvenil, de un uniforme color pardo. Recién a los 4 o 5 años de edad alcanzan su madurez sexual. Los machos son apenas más grandes y poseen picos más gruesos y largos que las hembras. Ambos sexos defienden el nido, incuban los huevos y alimentan los pichones con peces y calamares. El sonido que emiten los pingüinos es parecido a un rebuzno o llanto de niño, que le ha valido los nombres de "Pájaro Niño" y "Pingüino Burro" y lo realizan los adultos para alejar a los intrusos y o para atraer a su pareja. Es frecuente observar a los pingüinos enfrentándose y golpeteando sus picos, como dos espadachines. Este comportamiento es tanto parte del cortejo como de los encuentros agresivos, por ejemplo, cuando una pareja defiende el nido de otros congéneres. Los pingüinos pasan la mayor parte de su vida en el agua, durmiendo inclusive en ella. Realizan grandes desplazamientos fuera de la época reproductora, pero siempre dentro de la plataforma continental. Son capaces de nadar a una velocidad de 8 km/h, saltando fuera del agua como los delfines. Utilizan las aletas para propulsarse y las patas como timón. Este sitio constituye un ámbito ideal para los estudios faunísticos ya que pueden observarse directamente una amplia gama de interacciones entre especies. Las Gaviotas predan sobre huevos y pichones, que les son arrebatados por las Skúas; a su vez, los restos son consumidos por aves carroñeras como el Carancho y Chimango, o por mamíferos como el Zorro Gris y el Peludo. Cerca de la costa, los predadores marinos como el Petrel Gigante, Lobos Marinos y Orcas esperan para alimentarse de los pingüinos jóvenes y enfermos. En Punta Tombo además, se encuentran colonias de nidificación de otras aves marinas como Gaviotas Cocineras, Gaviotas Australes, Patos Vapor, Skúas o Salteadores y dos especies de Ostreros. Cerca del extremo de la Punta, está la colonia de Cormoranes Reales que llegó a tener unos 5.000 nidos, distanciados entre sí unos 70 centímetros. Sobre las paredes verticales del borde de la colonia se instalan los Cormoranes de Cuello Negro o Roqueros. Existió hasta hace unos años una colonia de 70 parejas del Cormorán Guanay, habitante de las costas del Océano Pacífico, siendo la de Punta Tombo, la única población conocida de esta especie para la Argentina y para el Atlántico. Lamentablemente ya no se la encuentra en la zona, ignorándose los motivos de su desaparición. Las Palomas Antárticas, varias especies de Gaviotines y Petreles Gigantes, también usan o visitan el área aunque no necesariamente para la reproducción. El Islote Chato, situado al norte de la Punta, ofrece un inmejorable sitio de descanso y socialización para cientos de Lobos Marinos. Asimismo, en las aguas vecinas se pueden observar Ballenas Francas, Delfines y Orcas. Asociados a los ambientes terrestres de la Estepa Patagónica están presentes aves como las Martinetas o Copetonas, Ñandúes o Choiques, una gran variedad de pequeñas especies, como la Calandria y Bandurrita Patagónicas, el Patagón y el Coludito de Cola Negra, entre muchas otras. Existe asimismo, una gran abundancia de Lagartijas y Matuastos que habitan los pedregales y las zonas arbustivas. La Yarará Ñata es uno de los pocos ofidios que habitan la región y el único venenoso. Su pequeño tamaño (no supera los 40 centímetros de largo) es acorde al de sus presas: ratones y lagartijas. Los mamíferos más frecuentes son los Zorros Grises, Peludos, Maras, Guanacos, que suelen verse en confiados grupos cerca de la entrada a la Reserva, Zorrinos, Gatos de los Pajonales y Hurones. Problemas de conservación: Punta Tombo es uno de los más importantes centros turísticos de la Argentina. Cada año, desde 1982, el número de turistas ha crecido; en la temporada 1988-1989 se estimó que más de 40.000 personas visitaron el área. La inusitada concentración de fauna, de fácil acceso para el visitante, constituye un espectáculo que la hizo mundialmente conocida. Tal es su fama, que anualmente recibe igual número de personas que el Parque Nacional de Serengeti, en África, y las Islas Galápagos de Ecuador. La explotación del petróleo afecta negativamente a los mamíferos y aves marinas, a las otras formas de vida marina, a la calidad del agua y a las playas. Por ejemplo, los pingüinos empetrolados pierden inmediatamente la capacidad aislante de su plumaje, y al bajar su temperatura corporal se ven obligados a buscar refugio en las playas donde finalmente muere de hambre. También se intoxican al ingerir petróleo intentando limpiar su plumaje. Las actuales fuentes de contaminación por petróleo, principalmente el vaciado en alta mar del lastre de las centinas de los buques, el lavado de los tanques contenedores con agua de mar y otras prácticas asociadas al transporte de este producto, desde la zona de extracción en el Golfo de San Jorge, deberían ser controladas con mayor efectividad. Mas aún, deben reducirse al mínimo las probabilidades de un derrame de gran magnitud cerca de Punta Tombo, ya que prácticamente eliminaría la colonia de pingüinos. En la actualidad, la amenaza de contaminación por petróleo es preocupante, pero puede ser agravada si se llevan a cabo los planes de explotación propuestos para el futuro inmediato. Al desarrollarse tales planes debería ponerse mayor énfasis en la prevención de derrames de petróleo, ya que las tareas de limpieza son ineficaces y costosas. Es primordial el estricto control de la explotación de este combustible fósil en áreas altamente sensibles como ésta, que albergan una gran cantidad de especies marinas y costeras. Las aves y los mamíferos marinos también se ven afectados por una industria pesquera activa y creciente. El principal riesgo es la modificación de la abundancia de las especies involucradas. Así como algunas pueden verse beneficiadas por los despojos arrojados al mar por los barcos, otras se verán perjudicadas por la escasez de los peces más explotados por los pesqueros. Las interacciones en juego son complejas y poco conocidas, pero se puede predecir que una presión desmedida de pesca, cambiará la abundancia y la diversidad de los animales marinos, teniendo afectos difícilmente predecibles. La caza de todo tipo de animales terrestres, especialmente de Zorros, Guanacos y Ñandúes en la Reserva y en los alrededores de la misma es un problema que no parece disminuir. Es común encontrar evidencias de trampeo de zorros y de caza de Ñandúes y Guanacos dentro del perímetro de la Reserva, para aprovechar su piel y/o carne. Ya que el territorio que utiliza la fauna silvestre supera la mayoría de las veces la extensión del área protegida, es imperioso un estricto control de la caza en toda la zona. Sólo así se podrá asegurar la supervivencia de estas especies tanto dentro como fuera de la Reserva. Punta Tombo es un lugar de vital importancia tanto desde el punto de vista biológico, es un componente crítico de los ciclos de vida de muchos animales, como desde lo económico, dado que es la base de una extensa y creciente industria turística. Ambas funciones son perfectamente compatibles y pueden ser mantenidas y mejoradas a través de un acertado manejo con visión de futuro. Itinerario: Luego de recorrer los 107 kilómetros de tierra de la Ruta Provincial No. 1 llegará al acceso de la Reserva. Allí se encuentran sanitarios y una confitería, perteneciente a la Estancia La Regina, que donara las tierras para la conformación de esta área protegida. En las inmediaciones se encontrará con el paisaje típico de la Estepa patagónica: Quilimbayes, Coriones, alguna Calandria Patagónica y confiadas manadas de Guanacos le darán la bienvenida. Una vez abonada la entrada se transita, ya sea a pie o en vehículo, por un angosto camino que luego de unos 1.000 metros, termina en un amplio estacionamiento delimitado por un alambrado. En ese punto comienza un sendero peatonal que recorre parte de la pingüinera y llega hasta la base de la Punta Tombo. A lo largo del recorrido podrá admirar los múltiples aspectos de la vida del Pingüino de Magallanes. Si visita el área en el mes de octubre presenciará las peleas territoriales, la excavación y preparación de los nidos, y las primeras puestas de huevos. Hacia el mes de enero encontrará a los pichones ya crecidos, siendo alimentados por sus padres que no descansan un momento, yendo y viniendo del mar, para satifacer el voraz apetito de sus crías. Numerosos y didácticos carteles, estratégicamente dispuestos a lo largo del sendero, lo informarán sobre la vida y costumbres de esta ave marina. En la pequeña playa ubicada en la base de la Punta, tendrá una excelente vista de la costa y la oportunidad de observar a los pingüinos nadando, limpiándose el plumaje en la costa y regresando exhaustos o partiendo presurosos a realizar un largo viaje por alta mar, en busca de alimento para sus pichones. Si es buen observador, seguramente detectará que algunos pingüinos poseen un anillo de metal en la base de su aleta izquierda, así como no le pasarán desapercibidas las cintas de plástico atadas los arbustos o en hierros clavados en tierra. La Sociedad Zoológica de Nueva York, junto a científicos argentinos, están estudiando intensivamente esta colonia desde el año 1982. La cuantiosa información obtenida es de gran utilidad para la conservación del pingüino y del ambiente marino de nuestro país. Recuerde que Usted es el intruso en el hábitat de los pingüinos. Tenga cuidado al caminar cerca de las cuevas, pueden derrumbarse por su peso, pudiendo lastimarse tanto Usted como los pingüinos, sus huevos o sus pichones. No intente tocarlos, perseguirlos, ni sacarse fotos junto a ellos; si se sienten agredidos o molestados intentarán picotearlo con justa razón. En ciertos sectores, los pingüinos deben obligadamente cruzar el sendero por donde Usted transita. No lo dude, cédales el paso, muévase lentamente y no los incomode. Evíteles un gasto innecesario de energía, que es vital para su supervivencia y la de sus crías. FUENTES: Publicación "Punta Tombo. Reserva de Pingüinos". NATURATUR. 1990. Wildlife Conservation International. 1990. Punta Tombo: recomendaciones de manejo. Sociedad Zoológica de Nueva York.


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