Por precaución, más de 500 personas que se encontraban allí trabajando fueron evacuadas, en un operativo de seguridad en el que intervino Defensa Civil y el Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME).
Luego de una revisión edilicia de la guardia de auxilio, se pudo comprobar que no había rajaduras provocadas por el temblor y que se cumplían con las condiciones necesarias de seguridad para que la gente volviera a sus puestos de trabajo.
Otros casos de evacuación se dieron en distintos puntos de la ciudad.
"La ciudad de Buenos Aires está en una zona de riesgo sísmico cero", explicó el ingeniero José Bustos, del Instituto de Investigaciones Antisísmicas de la Universidad Nacional de San Juan. Y aclaró: "Por esa razón, los edificios porteños están construidos en base a cálculos que regulan la carga vertical, que es el peso de personas y objetos, y la posible presión de fuertes vientos. Con esa sola previsión, ya quedan cubiertos para soportar cualquier tipo de onda vibratoria que pueda llegar, proveniente de un terremoto lejano".
Precisamente porque Buenos Aires se encuentra en una zona que no corre peligro de sismos, no se puede medir en la escala de Richter el temblor que se sintió ayer al mediodía. "Existe para este tipo de zonas una escala subjetiva que se construye en base a un censo con las personas que estuvieron en la zona del temblor, en la que el grado cero implica que el movimiento pasa desapercibido y el grado 12, la destrucción masiva. De acuerdo a esta medición, el temblor que ayer pudo haberse sentido en los pisos altos de algunos puntos de la Ciudad se ubicaría en un grado 2 o 3, que equivale a que algunas personas pueden sentir un leve mareo y hay vibraciones, pero no se perciben ruidos ni se caen objetos".