Australia reconocerá por ley que los animales tienen sentimientos

Todos sabemos que nuestras mascotas tienen sentimientos: saltan de alegría cuando llegamos a casa, están tristes cuando nos vamos y los dejamos solos, etc. Estamos acostumbrados a que interaccionen con nosotros y, para los que tenemos perros en casa, no nos entra en la cabeza pensar de otra manera.
Ahora, Australia va a dar un paso más en esa dirección: hasta ahora, y como sucede en la gran mayoría de los países, la ley australiana no recoge la idea de que los animales tengan sentimientos, es decir, que las mascotas son seres “sensibles”. Pero las cosas van a cambiar: varias enmiendas dirigidas a mejorar el bienestar animal se van a introducir en la ley sobre animales.
Eso significa que, una vez que el nuevo reglamento entre en vigor, cualquier persona que maltrate a un animal se enfrentará a duras penas que pueden llegar a los dos años de cárcel. Pero esa nueva ley también obliga a los dueños de los animales a cuidar de ellos ya que también conllevará multas para aquellas personas que, por ejemplo, los tengan encerrados y no los saquen a pasear.
Dos años de cárcel
Los cambios en la ley buscan el bienestar de los animales, por eso introduce artículos llamativos. Por ejemplo, si no llevamos a nuestra mascota bien sujeta en el coche durante un viaje, podemos ser multados con 16.000 dólares y hasta un año de prisión; mantener a un perro encerrado más de un día y sin practicar el ejercicio que necesita acarrearía una multa de hasta 4.000 dólares.
Mientras, la crueldad o el maltrato animal estarían penados con multas de hasta 32.000 dólares y dos años de prisión. También introduce sanciones por herir accidentalmente a un animal y no denunciarlo a las autoridades, algo que suele pasar en este país con la aparición inesperada de canguros en las carreteras.
También golpear a los animales o dejarlos encerrados en un automóvil estará penado. Y las personas que vean a un animal en peligro en el interior de un coche podrán entrar legalmente para salvarlo, siempre que actúen “honestamente” y no tuvieran otra posible opción, como pudiera ser llamar a la policía.
La ley aún debe salvar el último escollo: que se apruebe en el parlamento. El estado de Canberra es el primero que quiere dar este paso, pero hay algunos sectores como el cárnico que están preocupados: temen que esa protección a los animales se expanda, por ejemplo, a las vacas que se crían en la ganadería. Como reconoce el veterinario David Rizkalla a Vice, en este caso “no se trata de un factor sentimental, es un factor económico”.

Fuente: www.elconfidencial.com

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