No sólo las vacas emiten metano: las larvas de mosca también influyen en el calentamiento global

Desde 2012 -según los datos del Balance Mundial del Metano llevado a cabo en 2016- se han liberado anualmente a la atmósfera cerca de 558 millones de toneladas de este gas. Además, un tercio de esas emisiones procede de la ganadería y, en concreto, del sistema digestivo de las casi 2.500 millones de cabezas de ganado, la mayoría de las cuales son vacas. Así, la emisión de sus gases intestinales las han convertido, junto a los coches, en una de las grandes responsables del cambio climático. Y es que, se estima que sus flatulencias liberan a la atmósfera cerca de 100 millones de toneladas de gas metano al año.
Pero una nueva investigación ha descubierto que las vacas no son las únicas culpables. Este estudio ha detectado otra fuente de emisión de metano entre la fauna terrestre. Un equipo ha descubierto cómo la larva Chaoborus spp -una especie de mosca pequeña que habita lagos de no más de 70 metros de profundidad- aprovecha el gas metano y lo expulsa al agua, provocando un impacto negativo sobre el medio ambiente. Los expertos conocen bien de cerca el ciclo de vida de estos insectos, cuyas larvas viven entre un año y dos años en el fondo de los lagos y estanques.
Durante el día, permanecen escondidas entre los sedimentos del lago, allá donde el metano es más abundante. Al caer la noche, llenan de aire las pequeñas vesículas de las que están provistas, y como si se tratara de un globo estático, se propulsan y elevan hasta la superficie en busca de alimento, generalmente zooplancton. Ahora han descubierto que a partir de ciertas profundidades, la presión del agua impide que estas bolsas de aire se llenen de oxígeno, lo que lleva a las larvas a recurrir a otro método: la absorción del metano atrapado entre los sedimentos de la profundidad para usarlo como ‘flotador’ en su ascenso.
“En condiciones normales, el gas metano se encuentra aislado y almacenado entre los sedimentos del lago. Sin embargo, cuando estos insectos lo utilizan para propulsarse a la superficie, se disuelve en el agua y aumentan las posibilidades de que alcance la atmósfera: un hecho que -en parte- señala la responsabilidad de Chaoborus sobre el calentamiento global”, sostiene uno de los autores de la investigación.
Gracias a este mecanismo de propulsión, las larvas ahorran hasta un 80% de la energía que gastarían si tuvieran que nadar hasta la superficie sin esta ayuda. De esta forma, requieren menos alimento y pueden expandir su hábitat.
Para saber cómo contribuye la mosca Chaoborus spp al calentamiento global, los científicos los introdujeron algunos ejemplares en un recipiente con agua rica en gas metano, trasladándolos posteriormente a otro contenedor con agua con bajos niveles de ese gas. Tras hacer mediciones, observaron un aumento del nivel de metano en proporción a la cantidad de larva presentes, lo que confirmó que liberan este gas en el agua una vez alcanzan la superficie.
En la actualidad, los expertos atribuyen al agua dulce el 20% de las emisiones naturales de gas metano, que además absorbe 28 veces más calor que el dióxido de carbono, por lo que su impacto en el calentamiento global es mayor. Es por eso que, según afirman, las larvas son parcialmente responsables del efecto invernadero y su contribución a él depende de cómo y en qué medida se distribuyan en cada lugar. Y es que, la densidad de Chaoborus en los lagos oscila de 2.000 a 130.000 individuos por metro cuadrado. En aguas de poca calidad y elevados nutrientes son más abundantes.

Fuente: http://www.elmundo.es/

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