Tormentas más fuertes y mayores daños

Las noticias muestran la devastación de Michael en la Florida. Japón fue golpeado por fuertes lluvias en julio, y en septiembre el huracán Florence desbordó presas y lagunas en Carolina del Norte, mientras un tifón arrasaba Filipinas. Para los climatólogos, la evidencia apunta a que el calentamiento global lleva al planeta a una era de lluvias más salvajes y peligrosas, con consecuencias desastrosas y duraderas.
“Donde llueve, hay precipitaciones más fuertes”, dijo Raghu Murtugudde, profesor de Ciencia de Sistemas Terrestres en la Universidad de Maryland, quien hace poco editó un libro acerca del clima extremo en los trópicos. “Es la clásica analogía de los dados cargados”.
Los dados, añadió, están “mostrando ciertos números más a menudo” en la forma de clima extremo. ¿Cómo? Los gases de efecto invernadero que los humanos han soltado en la atmósfera han calentado el planeta y ahora se almacena tanta humedad en el aire que aumenta el riesgo de precipitaciones más extremas.
Un estudio de más de 6 500 ciclones halló que las tormentas tropicales, en especial si caían con frecuencia, podían alterar de manera sustancial la trayectoria económica de un país. Los investigadores hallaron que en los países afectados por tormentas los ingresos nacionales no habían alcanzado su ritmo de crecimiento previo incluso quince años después de la catástrofe.
En promedio, las inundaciones y las tormentas han desplazado a casi 21 millones de personas al año a lo largo de la última década, de acuerdo con el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno. Esa cantidad es tres veces el número de personas desplazadas por conflictos.
En todo el planeta, según Munich Re, la reaseguradora más grande del mundo, las inundaciones y tormentas devastadoras han sido más del triple desde principios de la década de los ochenta. Sus pérdidas económicas también han aumentado drásticamente, con dos años récord en la última década en los que los daños superaron los 340 mil millones de dólares. La empresa dijo que 2017 fue “un llamado de alerta”.
Los climatólogos reconocen que prepararse para ese futuro de tormentas más salvajes es especialmente difícil porque es complicado señalar cuándo, dónde y con cuánta frecuencia habrá clima extremo. Solo se puede advertir que así será.
En Estados Unidos, las fuertes precipitaciones en gran parte del país han aumentado “tanto en intensidad como en frecuencia desde 1901”, concluyó un informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en 2017. Los aumentos más grandes se percibieron en el noreste.
NOAA también señaló que 2017 fue un año récord para las inundaciones de marea alta. Además, fue un año particularmente desastroso respecto a los huracanes, en parte debido al calentamiento del océano Atlántico, con seis grandes huracanes y vientos a velocidades de por lo menos 179 kilómetros por hora.
No obstante, el cambio climático no solo trae más lluvia. Mientras que algunas de las partes más húmedas del mundo están observando lluvias más abundantes e impredecibles, dicen los científicos, algunas zonas secas del planeta cada vez se vuelven mensurablemente más áridas.

Fuente: The New York Times

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